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domingo, 30 de abril de 2017

6ª de abono en Sevilla: Lección de firmeza y torería de Ferrera

Volvía Victorino Martín a Sevilla, - casi lleno en los tendidos - y todo el mundo hablaba de la corrida del año pasado en los corrillos previos a la corrida. Muchos eran de la opinión de que de lo de "Cobradiezmos" era dificil de igualar - ¡y tanto! - pero cabía la esperanza de ver una cporrida en su conjunto distinta, importante o que nos diera emoción. Y así fue. Victorino Martín no defraudó tampoco en la sexta de abono. Corrida impecable de presentación, - con un toro de 504 kilos se demuestra que no hacen falta kilos para tarser un toro armónico - que tuvo muchos matices, se dejo pegar en el caballo, y ninguno perdió la fuerza o se la dejó en la finca. ¿Será el maíz?, no lo se, lo que si afirmo es que el Señor ganadero de Galapagar sabe lo que tiene en el campo, sabe a lo que se dedica, y obtiene su recompensa. Y no fue una corrida de triunfo, - a excepción del 5º toro, el más potable de la corrida - sino una corrida que tuvo raza, fiereza y había que tragar mucho en cada muletazo. 
Los toreros, los tres, pelearon y sufrieron para estar delante de sus toros. No era una corrida para andarse con tonterias. Ferrera volvía a la Maestranza, y su fena al cuarto será recordaba mucho tiempo. Lección de torero maduro, de profesionalidad, dejño constancia que su verdad en el toreo no tiene trampa ni cartón. Y lo que hace, se lo hace a un toro fiero y encastado. Cortó una oreja de ley. Sí le dan dos orejas tampoco pasa nada, pero se hubieera desvirtuado algo la torería. Yo me quedo con una pensando que es la mejor faena de la feria, por ahora. También Escribano y Ureña tuvieron momentos muy buenos.  
Antonio Ferrera, con un primer toro serio, estuvo dispuesto desde que salió de chiqueros. Templado saludo capotero ganándole la cara al toro. Tras pelear y derribar al caballo en varas el animal acusó el castigo y llego muy parado a la muleta. Antes el extremeño tuvo un discreto tercio de banderillas dejando un tercer par pegado a tablas que tuvo emoción. Ferrera porfió con cierto poso y madurez e intentado tirar del toreo en los engaños. Tras una estocada baja fue silenciado.
Con el cuarto, otro animal que dejó verlo en el caballo y que derribó estrepitosamente, Ferrera estuvo colosal. Ya en los lances de capote se evidenciaba sdu disposición y firmeza. Con muchos pies se lo llevo a los medios, con esa lidia antigua, a un toro que le costó entrar en los engaños. Luego en banderillas compartió el tercio con su banderillero, José Manuel Montoliu - hijo del recordado Manuel Montoliu, que falleciera tragficamente en el ruedo de Sevilla en el año 1992 -, y le dedicaron con mirada al cielo los pares de banderillas. Emoción y sentimiento en ese tercio. Luego en la faena de muleta, vino el Ferrera poderoro, técnico, pinturero y firme. Todo lo que hizo en las primeras tandas tiene su mérito. Nadie daba un duro por ese toro. Yo el primero. Toro encastado, - "alimaña" decían otros - se quedaba corto en cada serie, pero la capacidad y tesón de Ferrera para aguantar cada trance era motivo de emoción en los tendidos. nadie comía pipas en ese momento. Faena larga, pero tal vez ese fue el secreto. Cuando quizás lo más sensato era coger la espada, Ferrera multiplicó su dosis de adredalina, y entre los pitones, se entretuvo en torear con la derecha y con la izquierda con una relajación absoluta. Sí señores, relajado y torero. Los naturales tuvieron empaque, torería, y todo lo que hizo tenía sabor añejo. Después la música de Tejera se enteró que había un torero en la plaza. Otros días toca pronto. Ayer se despistó. Daba igual, Ferrera tras una estocada entera, cortó una orerja de muchos kilates en Sevilla. Listón alto para las orejas concedidas hasta ahora. Tomen nota de esta faena, no pasará inadvertida. 
Se fue a chiqueros Manuel Escribano para recibir al primero, y lanceó de forma emocionante a un toro que desarrolló muy sentido en cada tercio. Dormido en el caballo se paró y espero en banderillas en un tercio compartido con Ferrera que anduvo también vulgarote. En la muleta el toro se rajó y se convirtió en la alimaña de Victorino. Abrevió el de Gerena.  
Con el quinto de la tarde, el más potable de la corrida, Escribano dibujó muletazos bellos y ligados a un toro que se dejaba arrastar el hocico por el albero sevillano. Faena intensa y larga, en la que Escribano demostró entender a la perfección a un animal que pedía suavidad y templanza.  Este toro era de triunfo, y Escribano tal vez  se dio cuenta algo tarde. La faena subió de altura, pero tras fallar con los aceros, todo quedó en una fuerte oavación para el torero. 
Paco Ureña tuvo un primer toro bajo de hechuras que fue bravo en el caballo y que el torero lorquino fabricó una lidia de menos a más. Faena inteligente sobando mucho al toro en la que Ureña se dio cuenta algo tarde de la embestida franca y emocionante por el pitón derecho. Por el izquierdo tenía menos acople. Cuando se dispuso a torear despacio y citando con prontitud la plaza se vino arriba. Faena poderosa, con esa toreo templado de Ureña, que tras una estocada de excelente ejecución fue premiada con una generosa oreja. 
Con el que cerraba plaza, Ureña estuvo profesional con ese toro, al que hacia falta ayudarle a embestir - el toro menos "toreable" de la corrida - y que buscaba en todo momento al torero. Desarrollo peligro en el último tercio, y una inoportuna voltereta, sion conscuencias para Ureña, dio al traste las ilsuiones del torero. Mal con la espada, fue despedido con unas palmitas por su voluntad y oficio. 

Foto: Maestranza-Pagés

 
 
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