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sábado, 23 de septiembre de 2017

1º San Miguel en Sevilla: Pablo Aguado y Manuel Quinta ponen la emoción en Sevilla.

Había ganas de ver toros en Sevilla y había ambiente para ver la alternativa a un torero de Sevilla. Vinieron aficionados de muchas parates de España, - amigos de mi querida Almería - patra ver esta corrida que entra en otoño, más bien parecía una tarde de principio de verano por el calor sofocanmte que hacia al comienzo del espectáculo. Era el día de Pablo Aguado y se notaba a unas horas del festejo y con algo menos de tres cuartos en la plaza, que ha respondido con nota de público a las expectativas prtevistas para San Miguel.  
Aguado - en el toro de la ceremomia - tuvo un primer oponente inválido de condición. Supo darle distancia y sitio y su faena tuvo precisión y firmeza pero la naturaleza física del animal impedía que aquello despegara. Tras un pinchazo y estocada se le recompensó con una timida vuelta al ruedo. dEn En lidia ordinaria, el maestro Enrique Ponce tuvo un toro desrazado y sin clase, sin apenas fijeza y que se agarró al albero desde que salió a la plaza. Ponce solo pudo destacar a la verónica y dejar un quite por chicuelinas. Inédito en la muleta por la falta de casta de un animal que de bravo sólo tenía su carta genealológica.Y cabreo del personal y con razón. 
Enrique Ponce pechó con otro toro feo de hechuras y que le faltó emoción. Manuel Quinta picó este toro, y para el fue al aplauso y el reconocimiento, tras despedirse hoy de la profesión tras 27 años en la filas de Ponce. Descastado y sin poder humillar el diestro de Chiva tiro de oficio y técnica a base de temple, aprovechando las pocas embestidas que tenía el desclasado animal. Pases a media altura y los redondos de Ponce que fueron aplaudidos para rematar una faena que perdió intensidad. Tras fallar a espadas, y recoger la ovación del público, fue obligado a dar una vuelta al ruedo con Manuel Quinta y tributarle su merecido homenaje a uno de los picadores más importantes de los últimos años. 
Alejandro Talavante tuvo un animal que se despertó en el último tercio. Su faena tuvo sensibilidad y gusto. Y esos naturales de mano baja tuvieron empaque y sabor. Faena de más a menos que tuvo cierta continuidad por el pitón izquierdo. Se acopló mejor por este pitón, y ciertamente con la derecha es toro le costaba humillar. Quizás el toro con otro planteamiento hubiera servido algo más, pero el extremeño no encontró el momento de decirlo. Tras media estocada trasera, y sin la mayoría suficiente, el palco concedía una oreja. Sin más que decir. Todos contentos. Así está la fiesta.
Con el quinto de la tarde, poco o nada pudo hacer porque el animal fue deslucido. Desrazado como los hermanos no dio opción alguna de lucimiento. Lo mejor la estocada. Ovación. 
Con el que cerraba la tarde, Pablo Aguado anduvo de salida muy despierto y queriendo hacer las cosas con gusto. Lanceó a la verónica a un animal que embestia con las manos, y que fue templando en cada lance. En la muleta trasmitió algo más, y pudo Aguado cortar alguna oreja si no llegar a fallar con los aceros. a un toro que pedía sitio y temple. Faena que ganó enteros cuando Aguado se cruzó y demostró su toreo añejo y de mano baja. Ya sabe lo que es el toro, y su lidia, solamente debe matarlos para saber que los triunfos se consiguen con los aceros. Lo demás lo ha enseñaado en una tarde en al que ha estado digno y con ganas de demostar su buen concepto. Hay esperanza y futuro.

Saludaron, Juan José Trujillo en el 5º y Sergio Aguilar en el 6º de la tarde. 

Foto: Arjona (Twitter- La Maestranza)
 
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