El filósofo madrileño Ortega y Gasset, aplicó una doctrina afilada y tendente a “visionar” los aspectos sociales de una época donde sostuvo su pensamiento más firme: “Por otra parte, el arte joven contribuye también a que los -mejores- se conozcan y reconozcan entre el gris de la muchedumbre y aprendan su misión, que consiste en ser pocos y tener que combatir contra los muchos”.
Aplicado este pensamiento a la situación de «histería empresarial», y nerviosismo entre los profesionales por llevar su situación a la «cultura y el arte», el «leitmotiv» del pensamiento Ortegiano es fundamental para explicar dicha situación.
¿Qué posición adopta el aficionado en este conflicto?. ¿Debe ser sujeto pasivo del «conflicto»?.
En este proceso triangular de «deshumanización de la fiesta», con un «poder aliado» (profesionales y empresarios) que intenta aunar posturas sin criterio ni unidad, frente a un «poder político» (PP/PSOE/OTROS) que intenta aplacar las embestidas de aquellos y sacar “tajada” de una rentabilidad política que les puede venir muy bien en fechas venideras, pero que tampoco tienen un consenso de ideas y motivaciones para hacer un guiño al «poder aliado», pues sencillamente no conocer la realidad social de un sector bastante oscuro, (pues no se han preocupado de estudiarlo ni defenderlo), existe el llamado «poder de las masas» que sería el que engloba a los aficionados y personas que no viven de la fiesta, pero sostienen el ideario integral de la misma, con su aportación económica e intelectual y que los «poderes», ignoran y desisten de su audiencia y comprensión.
Ese «poder aliado» que también ignora a un sector importante como los ganaderos (aunque no lo parezca), se preocupa ahora, y en el Siglo XXI, de sus relaciones con la «Administración del Arte», cuando hace unos años clamaban por la «autoregulación». ¿No se acuerdan de la «Tesis de la Autoregulación»?. Esos mismos que plantearon ese sistema, como el único para salvaguardar los intereses de los aficionados ¡¡JA!!, son los que ahora apelan a la unión de un sector, y que intervenga de forma activa la Administración en los traspasos a Cultura. ¿Intervencionismo o autoregulación?. No existe una definición del modelo que se quiere.
Mientras tanto la «deshumanización» sigue su camino, y los intereses «contrapuestos» están encima de la mesa porque solamente el «poder aliado» ha convocado a los «líderes» que opinan de forma diferente a lo que expresan la masa sectorial que representa a los menos favorecidos. Y así es muy dificil por mucho que se empeñen en decir que el G-7 representa a un sector profesional. ¿Dónde está el “silencio” de José Tomás?; ¿Y el de Morante?; ¿Y el de los toreros retirados?. ¿Y el de los ganaderos?.
El proceso de «deshumanización de la fiesta» esta provocando la quiebra de un sistema totalmente feudal, y nada democrático, donde un pocos se unen para defender «sus intereses» para menospreciar el «interés general», que es salvaguardar la estructura económica y social de la fiesta de los toros.
Aplicado este pensamiento a la situación de «histería empresarial», y nerviosismo entre los profesionales por llevar su situación a la «cultura y el arte», el «leitmotiv» del pensamiento Ortegiano es fundamental para explicar dicha situación.
¿Qué posición adopta el aficionado en este conflicto?. ¿Debe ser sujeto pasivo del «conflicto»?.
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| Miembros del «poder aliado» |
Ese «poder aliado» que también ignora a un sector importante como los ganaderos (aunque no lo parezca), se preocupa ahora, y en el Siglo XXI, de sus relaciones con la «Administración del Arte», cuando hace unos años clamaban por la «autoregulación». ¿No se acuerdan de la «Tesis de la Autoregulación»?. Esos mismos que plantearon ese sistema, como el único para salvaguardar los intereses de los aficionados ¡¡JA!!, son los que ahora apelan a la unión de un sector, y que intervenga de forma activa la Administración en los traspasos a Cultura. ¿Intervencionismo o autoregulación?. No existe una definición del modelo que se quiere.
Mientras tanto la «deshumanización» sigue su camino, y los intereses «contrapuestos» están encima de la mesa porque solamente el «poder aliado» ha convocado a los «líderes» que opinan de forma diferente a lo que expresan la masa sectorial que representa a los menos favorecidos. Y así es muy dificil por mucho que se empeñen en decir que el G-7 representa a un sector profesional. ¿Dónde está el “silencio” de José Tomás?; ¿Y el de Morante?; ¿Y el de los toreros retirados?. ¿Y el de los ganaderos?.
El proceso de «deshumanización de la fiesta» esta provocando la quiebra de un sistema totalmente feudal, y nada democrático, donde un pocos se unen para defender «sus intereses» para menospreciar el «interés general», que es salvaguardar la estructura económica y social de la fiesta de los toros.

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