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miércoles, 22 de mayo de 2019

Entregados los XXXIV Trofeos Taurinos «Puerta del Príncipe» de El Corte Inglés en Sevilla

Informa el Diario ABC de Sevilla que el Patio de la Montería del Real Alcázar de Sevilla volvió a vestirse de luces para acoger el acto de entrega de los Premios Taurinos «Puerta del Príncipe» que concede El Corte Inglés. Estos prestigiosos trofeos, que alcanzan la edición número 34, premian lo más destacado de la Feria de Abril 2019 celebrada en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 
El acto contó una nutrida representación institucional así como de numerosos aficionados. El principal protagonista de la noche fue el torero de moda, el sevillano Pablo Aguado, que recogió los trofeos más importantes de este certamen fruto de su único paseíllo realizado el pasado 10 de mayo en la corrida de Jandilla junto a Morante de la Puebla y Roca Rey. Tras su gran actuación, premiada con cuatro cuatro orejas y la salida a hombros por la Puerta del Príncipe, el diestro no ha parado de recibir elogios por una tarde llena de emociones así como por su clásica y elegante forma de interpretar el toreo. 
Pablo Aguado recogió los premios al triunfador de la Feria, que lleva por nombre «Trofeo Juan Antonio Ruiz «Espartaco» —que es miembro del jurado calificador— así como el premio a la mejor faena «Trofeo Vicente Zabala» por parte del teniente general Juan Gómez de Salazar
El encargado de dar la bienvenida fue el delegado de Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Cabrera, que recordó «todo lo que presenta el mundo del toro en la ciudad, todo lo que entrega de vuelta a la sociedad así como los valores que tiene la tauromaquia como la entrega, el valor y el sacrificio». 
El director regional de El Corte Inglés, Ángel Aguado, agradeció la presencia de las autoridades y de los aficionados antes de recordar que estos premios tienen como principal virtud «su inmediatez ya que se entregan con el recuerdo de los buenos momentos vividos en la memoria». Aguado también tuvo palabras para el ganadero Fernando Domecq, fallecido el pasado lunes antes de entregar a Pilar Cañas, viuda del cirujano Ramón Vila, una placa conmemorativa. Vila, que falleció el año pasado, formó parte durante muchos años del jurado de estos trofeos. 
El premio al mejor toreo de capote, el «Trofeo Curro Romero» fue para Morante de la Puebla que recogió el diestro y fue entregado por el presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero. El diestro cigarrero dedicó el premio al ganadero Fernando Domecq que estuvo muy presente en el acto. 
 El premio a la mejor suerte de matar ha recaído en José María Manzanares, galardón que el alicantino ha conseguido por tercer año consecutivo. El secretario general de Interior y Espectáculos, Miguel Briones se lo entregó a Jorge de Lemus que representó al torero.

Foto: ABC de Sevilla
 

lunes, 20 de mayo de 2019

Novillada en abono en Sevilla: Ángel Jiménez corta una oreja en un interesante encierro de El Parralejo

Primera de las novilladas de abono en la Maestranza, y vuelven las tardes largas, de aficionados y turistas al unísono para buscar algo de sombra (los que conviven en tendidos de sol, por supuesto) y con ganas de ver a los chavales del futuro. Esa expresión es muy manida y utilizada en los toros, pero es la realidad; si no existieran estas novilladas es muy dificil ver el futuro de la fiesta. 
Pero ese "futuro" más inmediato, por lo visto ayer, ante un interesante encierrro de El Parralejo, - correcto de presentación, con novillos muy armónicos de estampa, pero que diieron un juego muy desigual, sobre todo 2º y 5º que tuvieron genio y poco contenido para el lucimiento. Los mejores para su lidia, 1º, 4º y 6º-, no apretaron suficientemente el acelerador y se conformaron con el sonido del "biennn" pero no con el "olé" rotundo. Había material para ello si se hubieran hecho las cosas mejor.
Ángel Jiménez, con su primero, estuvo voluntarioso ante un animal que se apagó muy pronto faena meritoria sobre todo al natural donde los muletazos tuvieron mucho gusto. Se le atragantó la espada.
Con su segundo, un toro noble que iba franco en las embestidas, Jimenez estuvo muy firme con el, y los mejores momentos de la tarde vino con la mano izquierda y varias tandas con la mano derecha llenas de empaque y torería. Sabe torear este muchacho y dejó buena impresión a las puertas de su alternativa.  Tras una estocada algo trasera se le pidió una oreja con fuerza que la Presidencía concedió. 
Francisco de Manuel se gustó toreando de capote al primero de su lote, con un animal que se apagó pronto, y que desarrolló genio en la muleta.  Bien el novillero en un faena de oficio, y muy técnica pero algo frío en la intrepretación de su tauromaquia. Lo mejor la estocada.
En el quinto, le tocó en suerte otro toro con genio que apretó en todos los tercios. Buen par de banderillas de Ivan García. De Manuel pegó muchos pases sin definir nada con consecuencia de un animal que nunca se dejó torear. Otra vez estuvo muy bien con los aceros.
Alejandro Mora dejó detalles en el capote, donde quisó intrepretar un toreo a la verónica de corte clásico. Faena con detalles, jugando con la cadera, pero sin el fondo necesario para el triunfo. 
Con el último de la tarde, Mora evidenció que sabe manejar el capote, pero con la muleta pudo sacarle más partido a un animal que tuvo clase pero cuando se dio cuenta el novillero ya era tarde. Ahogó en algunas tandas al novillo de El Parralejo que tuvo cierto interés en todos los tercios. No se entendieron y todo acabó en un silencio maestrante. 

Foto: Twitter Maestranza-Pagés (Arjona)
 

martes, 14 de mayo de 2019

Pablo Aguado, máximo triunfador de los premios de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla

Informa Sevillatoro que la Real Maestranza de Caballería reunió a su jurado, compuesto por 36 miembros, para decir los premios correspondientes a la Feria de Abril de 2019. 
Triunfador de la Feria: Pablo Aguado que logró todos los votos de los miembros del jurado. 
Mejor faena de la Feria: Pablo Aguado en la primera votación con 27 votos. También sumaron nominaciones Roca Rey, Diego Urdiales y El Juli
Mejor estocada: José María Manzanares en la primera votación con 19 votos. Lograron también votos Roca Rey, Pablo Aguado, Cayetano, Paco Ureña, Luis Bolívar, El Juli y Álvaro Lorenzo. Mejor rejoneador: Diego Ventura en la segunda vuelta. Entre la posibilidad de dejar el premio desierto y que lo ganara Ventura, ganó esta opción. 
Mejor toreo de Capa: Morante de la Puebla con 27 votos. Hubo votos para Roca Rey, Pablo Aguado y Octavio Chacón
Mejor subalterno: Curro Javier en la segunda votación en la que se eligió entre este banderillero y Javier Ambel
Mejor subalterno en banderillas: Iván García con 23 votos en la primera vuelta. 
Mejor picador: Juan Antonio Carbonell en la segunda votación. 
Mejor ganadería: Fuente Ymbro, que ganó en segunda votación contra la de Jandilla
Mejor toro de la Feria: Aperador, nº 31, de la ganadería de Santiago Domecq, lidiado en segundo lugar por Miguel Ángel Perera y al que se le dio la vuelta al ruedo. En segunda vuelta desempató con el toro Encendido, de la ganadería de Núñez del Cuvillo, lidiado en sexto lugar por Roca Rey el 3 de mayo. 
 

lunes, 13 de mayo de 2019

Última de Feria: Octavio Chacón realiza lo más destacado con la de Miura

Tradicional cierre de feria con la corrida de Miura, que ha lidiado un encierro de impecable presentación aunque de juego poco colaborador para los diestros. Solo el lote de Moral tuvo cierto interés para el aficionado. La gran novedad de esta corrida era ver a un torero de “otros circuitos” como Castella enfrentarse a esta corrida, que era la primera vez que lo hacía y que por el juego que han dado los toros, imagino que será la última o una de las pocas que matará en su carrera. Nunca estuvo a gusto. Y casi 3/4 de plaza para ver esta corrida dice mucho del interés que tiene esta corrida en el abono sevillano. 
Con su primero Sebastián Castella lo recibió con suaves verónicas a un toro de Miura que fue bueno en el caballo pero se le castigó con demasiada dureza lo que le perjudicó al torero en la muleta. Se paró en el último tercio, desparramando la vista y Castella tiró de oficio y por la calle de en medio. Con el cuarto, de 670 kilos, que volvió a ser picado en el caballo fuertemente, Castella sólo pudo sacarle pases sueltos ante un toro que pedía otra lidia y que se paró muy pronto. Lo mejor el par de banderillas de poder a poder de José Chacón
Octavio Chacón se lució en el recibo con el capote en el primero de su lote. Lances a la verónica ganando terreno a las afueras donde se fundamentó el temple y el poder. La media tuvo sabor. Rivalidad de quites entre Moral y Chacón donde estuvo más entonado las chicuelinas del gaditano. El toro se desplaza y en el caballo se pudo ver un buen tercio a cargo de Juan Francisco Peña. Apretó en banderillas a los profesionales. Chacón dispuesto siempre con un animal que obedecía en los engaños y que en las primeras tandas lo sometió a la perfección. Mejor acople técnico con la derecha y un valor enorme con el pitón izquierdo donde se jugó la vida sin trampa ni cartón con un toro que no pasaba. Se entretuvo con la espada y todo quedó en una ovación. 
Con el quinto, un toro que se paró pronto y que no tuvo clase alguna para que Chacón se luciera. Porfió y puso toda la voluntad del mundo para agradar a un público que estaba siempre con el. Se puso el toro a la defensiva y los arreones de manso tras media estocada evidenciaban que el animal no era apto para el triunfo. 
Pepe Moral tuvo un primer oponente que se dejó lidiar hasta que se rajase en la muleta. No dijo nada en el caballo y todo tuvo su importancia en la muleta donde Moral lo entendió con la derecha. Con la izquierda se ajustó menos por las condiciones del animal. Lo peor con la espada donde el toro se amorcillo en tablas y se puso duro para la muerte. Toro ovacionando en el arrastre y silencio para el torero. 
Con el que cerraba la feria, un castaño precioso de hechuras, Moral estuvo muy voluntarioso ante un animal algo bruto y sin clase pero que tenía su lidia. Moral lo toreo de forma automática y muy ligero en los ajustes lo que provocó que por el mejor pitón del animal, el derecho, nunca se viese todo el potencial de éxito del animal. No era toro de triunfo, pero el palaciego debió estar mejor. Silenciada su labor.

Fotos: Maestranza-Pagés (Arjona)
 

viernes, 10 de mayo de 2019

12ª de abono en Sevilla: Pablo Aguado conquista la Maestranza y a la afición de Sevilla

Día excelente en Sevilla y con una plaza ilusionada, abarrotada, llena de energía para ver una corrida de toros que a priori era la más esperada del abono sevillano. Todo el mundo desde hace días quería conseguir una entrada para ver este festejo. Y hoy era el día para comprobar que la fiesta de los toros sigue viva. Y sigue esa esperanza porque cuando hay toros y toreros que saben esperar su momento, el público se emociona y siente el toreo. Pablo Aguado tiene el toreo en su cabeza desde hace años, ha sabido esperar y ha llegado su momento. Hoy ha dado un golpe en la mesa. Y después ha habido una corrida de Jandilla, muy bien presentada, que ha tenido la raza, algunas veces le ha faltado motor, y la nobleza que debe ser clave para que los toreros triunfen. Y hoy todos han triunfado porque nadie se ha aburrido. Gracias por la tarde vivida y sus emocionantes consecuencias. 
Exquisito el recibo capotero de Morante de la Puebla al primero de su lote con varias verónicas muy cadenciosas y una media de remate que levantaron los primeros aplausos de la tarde. Un animal mansito que echaba la cara por encima de los engaños y donde Morante de la Puebla estuvo con probaturas y algún muletazo suelto estimable por ambos pitones pero con un toro que no tenía ninguna clase.
Morante se vio arrastrado por por las circunstancias y se sobrepuso a modo de triunfo con otro animal que tuvo cierta clase pero que se apagó muy pronto. Se le cuidó en el caballo. Empezó el de La Puebla de rodillas para calentar al público. Las tandas iniciales por la derecha tuvieron cierto empaque y torería. Con la izquierda el toro tenía más teclas. Luego vinieron las cercanías y tirando de embestidas más descompuestas de un animal que nunca le ayudó. Faena meritoria que tras matar con la espada tuvo recompensa con una oreja tras solicitarla con insistencia un público no mayoritario pero muy cariñoso con Morante. 
Andrés Roca Rey se fue a portagayola a recibir el segundo y el recibo fue emocionante. Después vinieron los afarolados de rodillas muy ajustados en terrenos de sol donde la banda del Maestro Tejera soñó ante la hazaña del peruano. En el caballo tercio de varas inexistente. Quite de Pablo Aguado por chicuelinas con otra réplica de Roca donde las palmas del respetable fueron continuas. Lidia magistral de Juan José Dominguez y gran par de banderillas de Viruta y Paquito Algaba. Todos ellos se desmonteraron. Empezó de rodillas una faena que se entonó en cuanto se echó la muleta a la mano derecha y ligó varias series sensacionales de empaque y temple. Sufrió una colada impresionante y tras una voltereta sin consecuencias el toro se apagó no sin antes pegarse el torero un arrimón impresionante. Terminó por rajarse un animal, que aunque noble, perdió el motor que tenía. Tras una estocada algo baja, se pidió con fuerza una oreja que fue justamente concedida.
Con el quinto manejó con soltura el capote ante un toro que le faltó más motor en el último tercio de la lidia. El peruano no quiso dejarse perder la batalla y en la muleta le planteó una faena efectista, con valor y entrega y sobre todo dejando alguna serie estimable con la mano derecha. Lastima que el toro no tuviera la continuidad deseada. Falló a espadas y todo se quedó en una ovación para el torero. 
Pablo Aguado dispuso un primer toro que le costo humillar debió a su gran altura de cruz. Peleó bien en el caballo y puso en aprietos a los subalternos en el tercio de banderillas. Faena cumbre de Aguado donde entendió y ejecutó una faena a “cafetero” con esa elegancia, empaque y torería sevillana que demostró ante un animal noble, bravo y repetidor. Series de derechazos, de mano baja, donde la naturalidad y frescura en cada pase ponía de acuerdo a todo el público. Los naturales tuvieron largura y empaque donde Aguado se acopló a un animal con ritmo y temple. Faena justa que fue refrendada con dos orejas de Ley. Sevilla ya puede decir que tiene un torero.
Con el sexto, el sevillano se lució con el capote toreando a la verónica con torería y empaque y dejando lances templados y muy relajados. Tras la suerte de varas llegó el delirio con un tercio de quites con Aguado y Morante de protagonistas. Sonó la música para las verónicas de Aguado y el gallego del bu del de La Puebla. La faena de muleta de Aguado fue sencillamente un ejemplo de cabeza, madurez y ritmo. Supo lidiar a un animal que tenía lo,justo y necesario para que el torero le hiciese una faena clásica, torera y sobre todo con ese aire de toreo caro. Las series con la derecha tuvieron sabor eterno y enorme sensiblidad. La Puerta del Príncipe estaba al caer. Aguado se tiró a matar, y tras una estocada, algo trasera, el éxtasis se apoderó de la plaza y las dos orejas cayeron ante el delirio de un público entregado al toreo de Pablo Aguado. Con una oreja hubiera sido bastante pero la tarde estaba ya entrada en triunfo y la gloria del toreo era para el torero sevillano y un público enaltecido por ver una gran tarde de toros y toreros. Así se conquistan aficionados para el futuro.

Foto: Maestranza-Pagés (Arjona)
 

jueves, 9 de mayo de 2019

10ª de abono en Sevilla: Tarde mixta sin despegue final

Los tendidos estaban llenos y la afluencia de público hacia pensar que al público le gustan los caballos y los toreros del corazón, porque a la vista del "postureo" y "famoseo" visto por la plaza presagiaba que la corrida misxta programada tenía cierto interés para algunos. la empresa debe estar contenta. Pero para el aficionado cabal le cuesta entender este tipo de espectáculos.
Ayer se lidiaron dos toros de Los Espartales, que dieron buen juego para el caballo, y cuatro toros de Domingo Hernández, desiguales de presentación, alguno muy justo de hechuras para Sevilla, que en tonica generales flojearo, destacando el 2º y el 6º que por su nobleza y bravura en la muleta se salvan de los demás, que les faltó raza.
Diego Ventura falló con el rejón a muerte con una faena muy entregada ante un toro de Los Espartales que fue noble y boyante en los caballos. Los caballos Nazarí y Remate pusieron emoción y entrega para que Ventura torease a dos pistas con mucha templanza. Falló con el rejón de muerte y todo se quedó en una gran ovación. 
Ventura con el cuarto puso toda la carne en el asador para sacarle una faena a un toro que se entregó muy poco y donde el rejoneador lo dio todo. Paró hasta la música para que alguien desee el tendido le dedicase unos fandangos lo que motivó que el público aplaudiera por la lidia con “Nazarí” y por ver a “Dólar” sin cabezada, clavar dos pares de banderillas de mucho mérito. Volvió a fallar con el rejón de muerte y todo quedó en una ovación desde el tercio. 
Julián López “El Juli” tuvo un primer oponente que se dejó toda su fuerza y bravura en el caballo y donde el madrileño recibió muy bien con el capote. Parecía que el toro en la muleta podría haber servido pero se fue apagando y quedándose corto y protestón y “El Juli” terminó por abreviar donde el viento también molestó en la faena. Faena inconclusa y me hubiera gustado verlo en otras circunstancias. Tras aviso y varios de cabellos fue silenciada su labor. 
Faena pulcra y profesional en el quinto de Julián que tuvo un oponente soso y sin clase donde exhibió oficio y voluntad. Faena sin eco en los tendidos hasta el final donde hubo dos series mandonas que despertó al publico. Falló a espadas y el descabello y todo quedó en unas palmas de despedida. Cayetano lidió un toro chico que apenas se picó y con todo ello las fuerzas del animal eran más bien escasas. Con una lidia desordenada y un toro mansito que apretó en banderillas, el diestro madrileño anduvo con él hasta que ambos se aburrieron. Faena incompleta e inconexa donde el viento también fue protagonista. Destacar dos series de naturales, algunos de ellos muy largos y templado que tuvieron mucho sabor. Pero la faena nunca cogió el vuelo deseado. Lo mejor la gran estocada ejecutada. Algo debieron ver el público para pedir la oreja pero no existía mayoría suficiente de pañuelos. Cayetano decidió dar una vuelta al ruedo. 
Con el sexto, un toro que rompió a embestir en la muleta pero se paró a mitad de faena. Faena muy natural y donde destacaron algunas series muy estimables por el pitón derecho. Faena de altibajos con algún que otro enganchon con el engaño que perjudicó la continuidad de la faena. Tampoco el diestro encontró otros terrenos y lidia para que aquello despegara del todo. Tras un pinchazo y estocada el diestro por su cuenta y riesgo dio una vuelta al ruedo.

Foto: Maestranza-Pagés (Arjona) 
 

miércoles, 8 de mayo de 2019

9ª de abono en Sevilla: Otro día de toros sin espectáculo

Increible pero cierto, los tendidos de sol de la Maestranza se asemejaban a un espectáculo fuera de abono y dignos de una novillada que lo que era realmente, una corrida de toros, de un martes de feria, y es que la escasa  media entrada dfe ayer era de e4sperar a la vista del cartel, poco mediático aunque sí ilusionante con la incoproración de toreros del segundo escalafón y que por diversas cuestiones no han alcanzado esa posición de privilegio. Razones para ello tienen, porque los tres toreros de ayer, tienen una cosa en común; han salido por la puerta grande Las Ventas (Madrid), y eso el gran público de ayer a lo mejor desconocía. Triste imagen ver la plaza ayer con esa afluencia de público.
La corrida de El Pilar, bien presentada, con dos toros muy serios, (4º y 6ª), pero que le fató raza y condición. Se salvarón del mal juego, 2º, 4º y 5º, pero en líneas generales no tuvieron fundamento para la bravura y la emoción. Tampoco de fuerzas estuvieron sobrados.  
Pepe Moral tuvo un primer toro que manseó en todos los tercios y que tuvo carencias de todo tipo, principalmente de fuerzas y de raza. En el caballo ningún signo de bravura. Faena de altibajos con un toro que nunca tiró para triunfo y en donde Moral tiró de oficio y poco más. 
Con su segundo, un toro serio y con cara, Moral salió decidido a torear a la verónica que fueron algo mecánicas y rápidas por la velocidad que le imponía el animal. Fue alegre al caballo donde Carbonell le aplicó dos buenos puyazos. Moral realizó un quite por chicuelinas y la media que realizó fue sensacional. Fue el toro alegre en banderillas y la esperanza para que la tarde se viniese arriba. Brindó a Juan José Padilla el diestro palaciego y la faena no cogió el vuelo toreando con series a la derecha ante las embestidas bruscas de un animal. A pesar de las condiciones del animal, tampoco el torero cogió la velocidad, temple y suavidad que requerían esas embestidas y la faena perdió argumento y guión. Estocada y ovación al arrastre al toro y al torero silenciada su labor. 
Álvaro Lorenzo sorteo otro toro que le faltó clase y motor y donde ayudó en el último tercio. Lorenzo planteó una faena compacta, aunque le faltó rematar la misma. Ligó varias series con la derecha con pases firmes y poderosos y sometiendo al animal con las zapatillas clavadas en la arena. Tras un pinchazo y estocada algo caída se le pidió la oreja sin mayoría para concederla. Lorenzo se premió con una vuelta poco solicitada. 
El toledano volvió a demostrar que sabe interpretar el toreo clásico y de temple con un oponente con algo más de recorrido pero mucha sosería. Lorenzo realizó una faena larga que fue refrendada con una estocada entera. 
Otro toro débil de manos y algo soso en las embestidas fue el tercero de la tarde que le tocó en suerte a Ginés Marín. Anduvo Marín con mucha voluntad y probando embestidas pero sin que aquello tuviera continuidad ante la escasa transmisión del animal. Lo mejor la estocada, algo trasera, pero de excelente ejecución. 
Con él sexto, otro toro serio que tuvo dos velocidades ante un Marín, que estuvo muy dispuesto en todo momento pero la falta de clase y raza del animal se fue imponiendo frente a la voluntad y muleta templada de Marín pero poco podía hacer para lucir al toro.

Foto: Maestranza-Pagés (Arjona)
 

martes, 7 de mayo de 2019

8ª de abono en Sevilla: Juan Pedro Domecq desespera a la afición de Sevilla

A la empresa de la Plaza de Toros de Sevilla hay que reconocerle que este año el abono taurino ha eatado perfectamente estructurado y sus carteles, con algunos matices, estaban elaborados para que la gente viniese al coso del Baratillo, al menos, un par de veces en la feria. Hoy era el día colocado en rojo en el calendario donde el gran público y aficionado tenía el interés en la composición de la terna. Tres toreros que por muichas razones "esconden" algo que hace que los aficionados de los toros tuvieran predilección por esta tarde. De ahí que el lleno estaba asegurado desde hace semanas.  
Lo que ocurre que la corrida de toros anunciada de Juan Pedro Domecq/Parladé, en la que la empresa contrata "per se", y las figuras del toreo suspiran por sus toros, no dejó que la gente se fuera contenta a sus hogares, sino todo lo contrario, aburridos y cabreados algunos por el mal juego desarrollado y la gran invalidez (y mansedumbre) de los toros que salieron por chiqueros. Tarde de detalles pero poco más. Lo peor de todo es que esta ganadería, por muy mal que esté, el año que viene continuará anunciada. Al tiempo. 
Morante de la Puebla recibió con suaves verónicas, muy lentas al primero de su lote que salió sin fijeza de chiqueros y manseando en los primeros tercios. Tras la suerte de varas el toro acusó el castigo (poca bravura en el caballo por cierto) y toda la lidia perdió intensidad. El de La Puebla planteó una faena pinturera de medios pases y detalles ante un animal que pedía una camilla de campamento. 
Tras mandar Morante regar el albero tras la finalización del tercer toro, con el sobrero que hizo cuarto bis, tampoco tuvo suerte, con un toro que tuvo poca condición y nula clase. Mansito y descastado realizó lo más destacado en zona de chiqueros con alguna serie voluntariosa y donde porfió con series ajustadas, que tuvieron eco. Morante por encima del toro, y motivado pero faltaba materia prima. Su actitud, siempre cruzado y en su sitio, con algunos pases muy ajustados, el diestro justificada su tarde. Su actuación fue recompensada con una fuerte ovación. 
Diego Urdiales recibió con prontitud a la verónica al segundo, con ese toreo clásico y con dos medias verónicas que tuvieron sabor añejo. El quite tampoco fue malo por verónicas que fue muy jaleado por el público. Tercio de varas discreto con un animal que nunca apretó. Bravura la justa. Saludó en banderillas Victor Saugar “Pirri”. El de Arnedo intentó hacerle las cosas despacio e intentando bajarle la mano pero el de Juan Pedro en cuanto se le bajaba la mano perdía las manos. Faena de enfermero con pases sueltos y con una serie de naturales de un empaque sensacional. Los trincherazos y cambios de mano tuvieron su importancia y torería. Tras una estocada algo trasera y desprendida recibió una calurosa ovación tras leve petición de oreja, y con un público entregado tomó la decisión de dar una vuelta al ruedo por su cuenta y riesgo. 
Con el quinto, otro toro desrazado, flojo en donde Urdiales tampoco tuvo oponente para el éxito. En el caballo peleó como manso y en la muleta llegó protestando y queriendo coger los engaños. A pesar de todo, Urdiales lo intentó sin sacar algo positivo. 
José María Manzanares tuvo primer oponente escaso de raza que manseó en los trasteos iniciales y que nunca se entregó en la faena. Tampoco el torero le cogió el aire al toro y las tandas pausadas, mecánicas y algo desnaturalizadas del toreo clásico. Con la espada se entretuvo algo y fue silenciada su labor. 
Con el que cerraba el tedio y aburrido festejo, Manzanares apenas pudo lucirlo. Buen tercio de varas a cargo de Pedro Morales “Chocolate” con un toro que tomó fuerza tras los pares de banderillas de Daniel Duarte. El diestro empezó con probaturas, con series desajustadas, pero con ese empaque que lleva dentro y tanto gusta a la afición de Sevilla sus tandas se jaleaban con autentica devoción.  Series basadas en tres derechazos y el de pecho se fueron sucediendo y ligando con alguna serie estimable al natural. Faena venida a menos con un toro que se fue rajando a tablas.

Foto: Maestranza-Pagés (Arjona)
 

domingo, 5 de mayo de 2019

6ª de abono en Sevilla: Cuando los toreros la entienden, Victorino Martín (y la afición) lo agradece

Casi lleno en los tendidos de la Maestranza para presencira la tradicional corrida "torista" de la feria, "la de los Victorinos", que desde que debutase allá por el año 1996 no ha faltado a  la plaza de Sevilla. Y es que el hierro de la "A" coronada, con sus altibajos, siempre crea expectación y devoción y se pudo apreciar muchos aficionados de toda España que recorrieron muchos kilometros para ver la sexta de abono. No se aburrieron, por la corrida de Victorino Martín, bien presentada, con cuatro toros muy interesantes (1º, 3º, 4º y 5ª) con su lidia y matices, pero que motivaron a toda la tarde a un público que nunca se aburrió.
Antonio Ferrera dispuso un primer toro de bella estampa que fue noble y franco en los primeros tercios. El extremeño lidió a capote con lances muy firmes para sacar al toro a los medios. Se midió mucho en el caballo donde tomó dos puyazos bien medidos. En el tercio de banderillas destacaron Javier Valdeoro y Fernando Sánchez. Faena entonada del extremeño ante un animal que acusó los puyazos y se puso a la defensiva, sobre todo por el pitón izquierdo. Faena de valor y cierto aliño donde dejó detalles de toreo caro. Fue ovacionado tras un pinchazo y estocada. 
Con el cinqueño corrido en cuarto lugar Antonio Ferrera estuvo en torero y en su papel de torero profesional que sabe entender y torear a este tipo de toros. Con un toro que apretó en el caballo y que mantuvo la boca cerrada hasta su muerte, el diestro supo darle la distancia y el sitio que necesitaba el toro. Tandas cortas, muy sinceras, de mano baja y sometiéndolo en cada lance fue elaborando una faena muy compacta que fue rematada con una estocada entera. Mayoría de pañuelos en los tendidos fue motivo suficiente para darle una oreja. El toro fue aplaudido en el arrastre. 
Manuel Escribano se fue a chiqueros a recibirlo y solventó a su primer toro con solvencia que fue desarrollando mucho peligro a lo largo de la lidia. En el caballo empujó con mal estilo y dejó algo más en banderillas. Escribano toda voluntad y oficio quiso buscar triunfo ante un animal que pedía el carnet de lidiador. Le dio un susto, sin consecuencias, al someterlo por la derecha. Una res mala que nunca se entregó en la muleta. “Alimaña” le llamaban a este tipo de toro. Pues eso faena de mucho mérito. 
Volvió a repetir guión y se fue a chiqueros a esperarlo. Tensa espera que fue rematada con lances a la verónica con un toro que salió con muchos pies. En el caballo perdió las manos y tomó dos varas justas pero bien ejecutadas. Bajó de nivel Escribano en el tercio de banderillas donde estuvo discreto y sin brillo ante un animal que nunca se entregó. En la muleta el toro se desplaza sin alegría y con ese punto de sosería y sin humillar que pone en alerta a cualquier torero. Escribano estuvo dando pases sin apretar o mandar y eso provocó que la faena no cogiese el vuelo deseado. Quizás en otro momento de su carrera ese toro lo hubiera entendido mejor.
Emilio de Justo dejó una magnifica impresión en su presentación en la plaza de toros de Sevilla. Con un toro sin fijeza, buscando los entresijos de los engaños y desparramando la vista en cada lance, el extremeño dejó patente su naturalidad y valor no exento de toreo clásico. Faena exigente y eficiente con dos derechazos de mano baja y dos naturales que provocaron el éxtasis en el público. Faena medida y provocando emoción en el público ante otra “alimaña” donde el diestro le plantó su tauromaquia. Lastima que la espada no funcionase. Gran ovación desde el tercio. 
Con el sexto, un toro que salió con muchos pies y con genio en las embestidas, Emilio de Justo quiso dulcificar esos problemas poniendo criterio y templanza. Se le pegó muy fuerte en el caballo y el toro lo acusó perdiendo las manos a la salida del encuentro con el caballo. Se quedó parado en la muleta e incluso terminó por rajarse en zona de tablas. Porfió el torero y lo mejor vino al final de la faena con dos series al natural de mucho mérito ante un toro que no pasaba. Se puso en el sitio y dio emoción a los tendidos. Con la espada se entretuvo. Ovación de despedida a un torero que ha dejado buen sabor de boca por el oficio demostrado y la calidad de su toreo.

Foto: Maestranza-Pagés
 

sábado, 4 de mayo de 2019

5ª de abono en Sevilla: Roca Rey impone su valor y capacidad en la Maestranza

Otro día de lleno de no hay billetes en la Maestranza, en el que se esperaba con entusiasmo el regreso del ídolo peruano Andrés Roca Rey, que trae gente joven a la plaza, y sobre todo, un aire fresco y lleno de valor, como concepto, a la fiesta de los toros. Si a eso le unimos que torebana junto a el, elñ francés Sebastián Castella y el gran torero, "capricho" de Sevilla, José María Manzanares, pues podemos decir que había razones para entender estre llenazo hasta la bandera.  
Lo peor fue la corrida de Núñez del Cuvillo, en presentación muy justa en algunos toros, muy desigual en algunos de ellos, pero sobre todo por la carencia de fuerzas y eso que apenas fue picada en la suerte de varas. Sólo el 3º, 5º y 6º tuvieron argumentos positivos para el torero.
Sebastián Castella pechó con un primer toro de bella lámina pero flojo de solemnidad. Una demostración de invalidez en todos los tercios que terminó por desesperar al publico y el francés no tuvo más remedio que abreviar su lidia. 
Tampoco le ayudó el cuarto que perdió las manos en los primeros tercios y que llegó a la muleta pidiendo la muerte. Castella se puso algo pesado con los trastos intentando sacar agua de un pozo que estaba muy seco de bravura. 
José María Manzanares anduvo dispuesto y animado con el capote donde veroniqueó con mucha suavidad y elegancia al jabonero tocado en suerte. No tuvo estilo el animal que fue picado muy poco y que nunca terminó de romper en la muleta. Lo mejor la estocada recibiendo, tras dos avisos desde el palco. Salió un sobre bajo de hechuras donde el alicantino no estuvo a gusto con el animal. 
Salió de forma tímida con el capote una res lidiada  en quinto lugar, que echaba la cara por encima en el embroque. En el caballo mero trámite, tónica general de la feria. Buen tercio de banderillas a cargo de Jesús González “Suso”. Llegó algo entonado el toro a la muleta donde Manzanares realizó una faena a derechas con series mandonas pero sin el eco deseado por la falta de raza del de Cuvillo. Estocada casi entera que fue suficiente para pasaportar al quinto de la tarde. 
Con el sobrero de la misma ganadería el peruano Andres Roca Rey estuvo por encima de un toro que tuvo genio y aires de manso durante toda la lidia. Fue picado en los dos tercios de manera imperfecta. Los pases de espalda al comienzo de la faena presagiaban que el diestro venía a por todas. El toro con ese genio y falta de fijeza por el pitón izquierdo era una papeleta complicada. Roca Rey con tesón y valor se metió entre los pitones y dejó la muleta en la cara del toro para tirar de él y dejar varias series razonables por la mano derecha. Con la izquierda no quiso verlo. Tras una estocada haciendo guardia y otra estocada entera fue ovacionado desde el tercio. 
En el último , otro toro bajo de alzada que se paró igual que sus hermanos en los primeros compases de la lidia. En el tercio de varas pasó desapercibido el animal. El quite por gaoneras de Roca tuvo mucha exposición y firmeza. Lidió muy bien Juan José Dominguez a un animal que necesitaba oxigenarse entre tanda y series. El comienzo de la faena de rodillas y con tres derechazos muy templados tuvieron la importancia para marcar una faena realizada desde la colocación, valor y dominio del temple. Cogió altura la faena y el peruano tiró de efectos uvas tandas se sucedieron con gran importancia de los pases de pecho ejecutados. Cogió la izquierda y nadie se acordó de la invalidez de la tarde. Dos series de una calidad en la ejecución y mando que tuvieron su importancia. Colosal fue los circulares con la derecha que puso al respetable de pie tras ejecutarlo con una majestuosidad enorne. Los detalles finales firmaron la faena que llamaba a ser triunfal. Tras una gran estocada cayeron las dos orejas e incluso se solicitó sin criterio alguno el rabo. Bien por la Presidencía por no otorgarlo. Para premios excesivos ya tuvimos la tarde de ayer.

Foto: Maestranza-Pagés (Arjona)
 

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