Una cosa importante, y satisfactoria para el que suscribe esta modesta crónica, es que camimo de la plaza puede ver como las autoridades políticas de la ciudad, de signos contrapuestos, entraban a la plaza hablando de toros, de su pasión, de su arte, de sus gustos, y quizás lo mejor, o lo más beneficioso, es que lo hacían sin complejos. De eso se trata. Ministros, Consejeros de la Junta, Concejales de Gobierno y de la oposición, todos ellos fueron a los toros, y sin quererlo, apoyando a la fiesta de los toros. Aquellos de otros signos que no vinieron, se lo perdieron, pero esto que digo es para mí muy importante, y según me cuentan algunos repetirán. ¡Aleluya!.
Y es que el Domingo de Resurrección en Sevilla, huele a Toros. Sobre la corrida de Victoriano del Rio- Toros de Cortés hay que decir que fue pareja en peso, que no en morfología zootécnica, pero para los tiempos que corren, y los toros rechazados, se puede decir que fue una corrida bien presentada, siendo los toros más potables el tercero y el cuarto. Le faltó raza a la corrida y un poco de fuerzas. Transmitió poco y desarrollaron mansedumbre con genio, el segundo, quinto y sexto.
Antonio Ferrera estuvo entonado con el sobrero de Toros de Cortes en lo la poca raza del animal le impidió lucirse con continuidad. Toro que tomó dos varas medidas y que tuvo cierto peligro por el pitón izquierdo, quedándose corto en cuanto Ferrera tiraba de él. Fue ovacionado tras una gran estocada algo tendida.
Con el cuarto,un toro noble para el último tercio, el extremeño estuvo lidiador y torero. Se torea como se es, y ese toreo de enjundia cautivó a una Maestranza que estaba dormida y sorprendida con Roca Rey, y que soñó con otra Tauromaquia, de la Antonio Ferrera. Faena a derechas e izquierdas, con naturalidad y con el mentón escondido en el pecho. Pintureros ayudados por bajo, pases de la firma, pases de pecho de pitón a rabo, y un ramillete de detalles muy toreros. Lastima que pinchase porque la oreja estaba al caer. Un descabello motivó que su premio fuese una reconocida vuelta al ruedo. Bien por la Presidencia al no conceder la oreja que fue injustamente pitada.
José María Manzanares sorteó un primer toro que recibió dos puyazos de antología a cargo de Francisco Maria. Gran ovación para la suerte de varas en Sevilla. Ya era hora. El animal de languida presencia, manseó y tuvo genio y se colaba por ambos pitones. El de Alicante nunca se confió. Fue cogido sin consecuencias y la faena tocó a su fin. Tras un pinchazo y media estocada fue ovacionado su labor.E
El quinto salió con muchos pies pero transmitió poco. Tampoco le mandó ni planteó soluciones a un toro que se rajo muy pronto. Manzanares tampoco anduvo fino, ni se le vió con ganas, ni se ajustó con su oponente. La gente se enfadaba y con razón.
El peruano Roca Rey supo ver rápidamente al noble tercero. Lo mimó en el caballo y supo darle sitio. Brindó al Público y los pases por alto y la espaldina calentó al público rápidamente. Faena rápida de reflejos con una temple exquisito que fue jaleada por un público entregado a Roca Rey. Los naturales fueron cadenciosos, largos y muy puros. Lo mejor de una faena que fue rematada con una estocada entera algo delantera. Una oreja de ley, de las de verdad, y en Sevilla.
Con el que cerró la corrida, un toro con genio, que nunca quería engaños, puso encima de la mesa la otra tauromaquia, la del valor y poco más. Pegado a tablas intentó todo. Una estocada tendida y trasera puso fin a la primera de abono.
Foto: Twitter Maestranza- Pagés

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