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martes, 15 de septiembre de 2009

La «Autoridad taurina » en Almería, habla sobre la feria taurina de Almería.

Después de varías semanas desde que finalizase la feria taurina de Almería, y con el malestar palpable en la afición, y peñas de la ciudad por la deficiente y penosa imagen de la feria, por presentación y juego del ganado, el Presidente de los festejos en Almería, D. Marcos Rubio de Bustos, - en su condición de aficionado - habla y "reflexiona" en el peridodico IDEAL, sobre su actuación en la fería, (polemica y disparatada - a mi juicio- a la hora de conceder trofeos absolutamente "baratos" y en aprobar toros en el reconocimiento sin criterio)
Lamento no estar de acuerdo con su "reflexión" sobre la concesión de las orejas, ya que según D. Marcos, «la carencia taurina de algunos la quieren cubrir con el ataque a la concesión de orejas. Una oreja sí o no, es un debate baladí, inútil para mí». Por lo tanto interpreto de su manifestación que todos los aficionados que salimos "cabreados" de la plaza, muchos días, tenemos una carencia taurina que deberiamos corregir.....y catalogar conforme al toro.... ¡Manda H...Marcos!. Que forma más absurda de justificar la concesión de "orejas baratas". ¿La oreja a el "Cordobes", por cuatro "ranas", le parece una carencia taurina también? ¿Y la de Ponce?, ¿Y la de "El fandi"...etc.?.
Me pregunto que hace una persona en una entrevista, que debió hacerse la semana pasada, con las Actas (documento público) de los reconocimientos de los toros, para justificar sus decisiones, cuando esos documentos deberían estar en posesión de la Adminístración competente, lo cual me llama la atención. Supongo que serán copias de las Actas.
Os dejo la entrevista para que veaís "las perlas", alguna de las cuales no tiene desperdicio.

Han pasado poco más de dos semanas desde la finalización de la feria taurina almeriense. El tiempo ha servido para que se calmen los ánimos de la que se puede considerar como la peor feria del presente siglo. Marco Rubio, presidente del coso almeriense, ha tenido también tiempo para madurar sobre lo hecho. Aunque considera que tal vez ha cometido alguna equivocación, no se arrepiente. Son las decisiones de un buen aficionado que lo que hace va en bien de un espectáculo que si ha venido a menos no ha sido por sus decisiones y sí por la falta de fondo y de casta de los toros.
- ¿Estamos ante la peor feria con Marco Rubio como presidente?
- Sí. La peor por sensaciones y ánimos como producto de las esperanzas e ilusiones que nos había despertado. Por eso he salido más decepcionado, sobre todo por el resultado de los toros y el artístico en el conjunto de la feria.
- Orejas sí, orejas, no. ¿Lo que ha provocado este cisma ha sido el toro?
- Me da la sensación que muchas veces la carencia taurina de algunos la quieren cubrir con el ataque a la concesión de orejas. Una oreja sí o no, es un debate baladí, inútil para mí. No tiene la importancia que debe tener el análisis que debe hacerse de dónde está la base de lo ocurrido, que es el toro. El toro no ha funcionado. Ha habido una falta generalizada de fondo, de casta. Muchas veces entremezclamos la debilidad del toro y más que debilidad lo que ha acusado es falta de casta, de fondo, de bravura. Han salido seis o siete toros que se podían reseñar fácilmente, como los de Joselito, alguno de Garcigrande, El Ventorrillo. Pero en general ha sido muy decepcionante el resultado de los toros. Se está haciendo un ataque inmisericorde, aparte de hacia mí, a la empresa. Todos sabemos que Chopera había preparado con toda la ilusión y esperanza, de la que nos contagiamos todos, esta feria, por la categoría de las ganaderías. Iba a ser una feria distinta. No ha sido así y de ahí esa decepción.
- Almería no es una excepción.
- Hay que verlo en el contexto de cómo está la cabaña brava en España y en ahí es donde hay que poner el dedo. ¿Qué pasa? Eso es lo que tenemos que analizar. Es la didáctica que tenemos que emplear con el público y los aficionados. Es preocupante que se hagan los carteles que se han hecho, con una presentación digna, con alguna excepción, para la que acepto críticas, pero que no es de la importancia que tiene el resultado general de la feria. Algún toro que otro ha podido estar con menos presencia, escasos en comparación con el resto de la corrida. Aún así, lo importante es el resultado decepcionante de la feria, que nos ha afectado a todos.
- ¿A Marco Rubio más?
- Sí, porque se ha querido buscar en mí esa cabeza de turco, el objetivo fácil donde centrar toda esa frustración generalizada que ha habido. ¿Por dónde atacar? Por la concesión o no de trofeos. Analizando cada una de las actuaciones, todas las decisiones han sido justificadas y encuentro su razón de ser. Quizás, la que más me cuestione, es la segunda oreja de El Cid, pero hay que analizarla en el contexto donde estaba concedida. Era un disloque. Siempre he pensado que el cartel era muy bueno empresarialmente, pero me pregunté que qué pintada El Cid en él. La primera faena era de dos orejas y la segunda de una. El público quiso casi unánimemente la segunda oreja y en el contexto me pareció de justicia, por lo que podía ocurrir con los otros toreros, que saliera a hombros. Aún así, diciendo esto, me cuestiono esa segunda oreja y comprendo que haya sido criticada.
- ¿Y el resto de concesiones?
- La oreja de Bohórquez puede ser cuestionable, pero lo que hizo, sin ser tan espectacular, técnicamente sí fue bueno y el público quiso ser generoso y accedí a darla. Con José Tomás, se haga el análisis que se haga, que si no fue la faena que esperábamos, que si pudo estar mejor. El toro no tenía la faena que se esperaba y él la fue construyendo con técnica, valor y con la personalidad que tiene y hasta en el remate de la faena, en esa fase, hubo autenticidad en todo lo que hizo. El público fue rotundamente unánime y hubiera sido, lo diga quien lo diga, un auténtico disparate no conceder esa oreja.
- ¿De estar en el tendido hubiese pedido alguna de esas orejas?
- Estoy en la plaza para administrar los mimbres que día a día se están desarrollando. Si estoy en el tendido a lo mejor no hubiera pedido algunas de las orejas que se pidieron. El público de Almería es el que es, no piensa en categoría de plaza, tiene su propia personalidad, sabe lo que quiere, a lo que va y me tengo que hacer eco de esa profesionalidad, amabilidad y generosidad, aunque a muchos aficionados les parezca una frivolidad. En las orejas de El Cordobés o El Fandi hay que ver qué público había. Ese público es merecedor de ver atendida su petición, tanto como la opinión del aficionado. Ese público, no nos engañemos, es el que hace posible nuestra feria. Los aficionados pasaremos el año diciendo mil cosas, pero cuando llega la feria quien hace posible el ciclo es el público que asiste a la plaza.
- Sea entendido o no.
- Va aprendiendo. Lo demostró el día en el que está la clave en el fracaso de la feria, que fue con Torrealta. Era en la que estábamos más ilusionados y fue, conforme transcurría, horrible. El público tuvo la sensibilidad, en cada toro, de despedir a los toreros con una ovación.
- Se le acusa de actuar presionado.
-«No he tenido una actitud plegada a nada ni a nadie. He hecho las cosas con un criterio objetivo, pensando en el momento y en el contexto en el que se hacía la faena,
- Se ha dicho que se ha impuesto la presencia de algunos toros.
- Es incierto. Aquí están las actas -las llevaba en la mano-. Ha habido alguna corrida, como la de El Ventorrillo, en la que el 77, primero de Torres Jerez, que fue el único que se aplaudió. Hay tres veterinarios que opinan y sólo uno no lo dio útil. Llevaba razón porque estaba poco rematado de los cuartos traseros, pero aún así se vio de forma aislada y creo que no nos equivocamos. Nunca en la feria, por unanimidad los veterinarios, han dado informe inútil a un toro. Alguno, como el 137 de Domecq, se quedó como segundo sobrero porque lo pedimos así. Había que tener en cuenta la corrida. Nadie impuso nada. Los de Torrealta todos coincidieron en la utilidad de los toros. Luego, en Garcigrande, con dos o tres toros muy buenos, con el 81 sí hubieron dos veterinarios que lo dieron no útil por escaso desarrollo de cuernos, según encaste de procedencia. Al toro lo volvimos a ver, lo vio el aficionado, la empresa y el mayoral de la ganadería. Opté por darlo útil, echándolo por delante. Donde más fue en los de García Jiménez, en los que sin haber unanimidad tomé la decisión de dar un toro inútil. Le pedí a la empresa que trajeran otros toros. Esa es la realidad. Ni José Tomás exigió ningún toro, porque no hubo lugar para ello. Eso se ha podido decir, pero es totalmente incierto. Quien dijo de fuentes bien informadas, es una frase hecha, y la cambiaría por fuentes mal intencionadas. La mecánica de los corrales ha sido como todos los años. La empresa ha defendido sus intereses, pero nunca se ha resistido a las decisiones ni de los veterinarios ni del presidente. Ha sido todo muy decepcionante, me encuentro anímicamente muy mal, no creo merecerme el trato que se me ha dado, pero asumo mi responsabilidad, sé que va con el cargo. Pensaba que llevo diez años en el cargo y era para celebrarlo con una feria grande, pero no ha habido la suerte. Todos que hemos estado dentro hemos participado de esa ilusión en una feria distinta a como se ha desarrollado. A toro pasado, se puede buscar con quién pagar los platos rotos, pero no hay más platos rotos que el toro, que no tiene fondo ni casta. Esa es la realidad.
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