Nuestras tres figuras, El Juli, Morante y Manzanares, que este año por distintas causas han toreado poco, no han salido del encaste Domecq como norma general. Repito, El Juli, Morante y Manzanares sólo han matado toros de procedencia Domecq en 2012. Para ser exactos, Manzanares se enfrentó en Alicante a un encierro de San Mateo y Carmen Lorenzo, de origen Murube, como única excepción. Pero la norma de la terna ha sido lidiar reses de procedencia Juan Pedro en sus distintas variantes. Ni una corrida de encaste Núñez, Atanasio o Santa Coloma.
Lo más raro que ha matado El Juli es una de Fuente Ymbro en Cuenca, plaza de segunda, y otra del El Tajo y La Reina en Bayona, pero también son de origen Domecq. Morante lidió una de José Vázquez en Cuenca. Manzanares, aparte del caso de la corrida murubeña, lidió una de Benjumea, al fin y al cabo Cuvillo. Es el sota, caballo y rey impuesto por las figuras de nuestro tiempo.
Todo esto ocurre ante la más absoluta pasividad de todos. Se imponen condiciones totalitarias en cuanto a carteles, dinero y toros. Ninguna empresa puede hacer frente a esta imposición. Alguno dirá que son las que embisten, pero eso no es cierto. Hay muchas ganaderías de otros encastes que embisten mucho, pero no les gustan a quienes dominan el toreo. Es una impostura inadmisible que debe finalizar. Los matadores de primer rango deben enfrentarse a todo tipo de reses.
Además de estas exigencias, luego lo imponen todo. Dineros, fechas, compañeros, todo para ellos. En estos momentos muy delicados, la Fiesta necesita gestos de los mejores. Deben comenzar por abrir su abanico de ganaderías. No entro en sus ganancias. Que lo negocien con las empresas, pero si no se crean espectáculos de verdad, atractivos y grandiosos, la gente acabará dejando de ir a las plazas, si es que lo ha hecho ya por desgracia.
*Artículo de Carlos Crivell publicado en Sevillatoro.com
Fotos: Perez@larcon
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