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domingo, 5 de mayo de 2013

«Llanto por Ignacio Sánchez-Mejías» interpretado por el Ballet Flamenco de Andalucía

Como informa el periódico local, La Voz de Almería, «El Ballet Flamenco de Andalucía ofreció el viernes y el sábado un bellísimo ejercicio de recreación coreográfica a partir del ‘Llanto por Ignacio Sánchez Megías’ en el que volvió a quedar patente el gran talento creativo e interpretativo del director de esta compañía, Rubén Olmo
Como bailarín solista, el almeriense Eduardo Leal demostró, así mismo, que aspira por derecho a convertirse en una gran figura de la danza flamenca. Ambos interpretan los papeles estelares de esta obra, encarnando Rubén Olmo la figura de Lorca y Eduardo Leal, al matador de toros Ignacio Sánchez Megías, ambos rodeados por un cuerpo de baile de excelente nivel técnico. El baile femenino estuvo perfectamente encarnado por Patricia Guerrero, en el papel de la esposa del torero y por Sara Vázquez que da vida a La Argentinita. ‘Llanto por Ignacio Sánchez Megías’ aporta una visión arriesgada y, en cierto modo novedosa, a uno de los poemas más conocidos y recurrentes de Lorca, en el que predomina, por encima de cualquier otro condicionante, la visión del coreógrafo, sin dejarse llevar por el tópico que rodea a esta obra. Como en anteriores trabajos de esta compañía bajo la dirección de Rubén Olmo, el baile Flamenco aparece técnicamente muy depurado para que congenie a la perfección con elementos de danza contemporánea o de ballet sin que sea preciso acotar a cada uno de estos ámbitos de la Danza. 
La conjunción de todos ellos supera los debates estériles sobre pureza o fusión, prediminando siempre la creatividad y la excelencia técnica. Desde el punto de vista argumental, la obra parte de un preámbulo en el que aparece representada la relación de amistad y admiración entre el poeta y el torero, envuelta en una contextualización estética tan elocuente como sugestiva. La España de la Generación del 27 que se acerca sin complejos al bagaje cultural más enraizado, aparece representada por una excelente fiesta por bulerías. La impronta del cine en sus primera etapa de aportación documental o la elegancia del pasodoble interpretado con una delicada alusión a la danza estilizada componen este logrado retable. Luego, la tragedia que desencadena el poema. Eduardo Leal se crece sobre el albero imaginario frente a todo el cuerpo de baile que da vida a una especie de toro cubista y picassiano que muestra su amenza de muerte desde todos las perspectivas posibles. La escena se llenó de bravura cargada de malos presagios y de épica taurina. 
Rubén Olmo ha traducido a lenguaje coreográfico no sólo los elementos narrativos del hecho que desencadena el poema, sino, sobre todo, la posición del poeta como autor de eso versos inmortales, su actitud ante la muerte del amigo y la imaginaria trascendencia del mito que surge a partir de la tragedia. Un tragedia que, en el obra de Rubén Olmo, alcanza estadios que sólo la Danza puede aportar. La imagen del torero postrado en el hule, rodeado por la estela de personajes alegóricos que el poeta concita en sus versos para envolver la muerte de su amigo, alcanza un momento de gran intensidad emotiva. Sánchez Megías y el propio Lorca no sobreviven a su época por distintas razones y ese aspecto es aprovechado por Rubén Olmo para presentar a ambos, glorificados y libres ya para compartir ideas y experiencias más allá del tiempo. 
Antes de eso, Eduardo Leal representa al fantasma del torero padeciendo el olvido que desencadenó la guerra y la dictadura. Este espectáculo sería inimaginable sin la excelente aportación musical en directo a partir de la creación de Roque Baños. Exquisita y rica en matices, es una pieza esencial en este magnífico trabajo coreográfico.»
 
Foto: Junta de Andalucía (BFA)
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