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sábado, 6 de noviembre de 2010

Una mancha taurina en Daimiel


Luchemos contra el afeitado

Otra vez vienen las noticias sobre la supuesta manipulación de los pitones de unos toros en la corrida celebrada en un pueblo de La Mancha. ¡¡Y otra mancha en la fiesta!!. Que pena que estas situaciones, al orden del dia en todas las plazas, no tenga la debida respuesta de denuncia. Una ocasión única para que los del "G-7" y "Mesas de mantel" hayan convocado una rueda de prensa y explicasen, o en su caso, denunciasen estas malas practicas que vulneran la integridad de un animal, la honestidad de un aficionado que paga por aquello que se vulnera, el "presunto" honor de un ganadero que "claudica" ante el sistema, y la "pasividad" de una Administración que no tiene los elementos materiales y personales suficientes para luchar contra esta situación.
Los oportunistas del entramado G-7, y sus "adláteres" piden por su causa que la Adminbistración les escuche para ser "culturalizados", pero no reivindican que la integridad del toro se vigile. ¿Por qué?. ¿Acaso les interesa?.
Si en este Estado de reivindicaciones de todo tipo a favor de la fiesta, y de recursos de inconstitucionalidad, y declaraciones diversas de bien cultural, nos dedicasemos a defender la integridad, como cuestión de primer orden en la fiesta, - y no otras pamplinas, importantes pero no sustanciales para la fiesta - las cosas se verían de otra forma. 
La presunta manipulación de Daimiel debe ser el punto deinflexión para que los aficionados manifestemos, (por cualquier medio) que antes que otros asuntos que afectan directamente a la fiesta (Barcelona, Cultura, Interior...etc.), nos preocupemos de denunciar un aspecto fundamental como es la integridad del toro de lidia.
Los empresarios defienden su patrimonio y su inversión, los toreros su espacio de acción para emprender una actividad aconómica, y los ganaderos su actividad económica en el campo. ¿Pero qué defiende el aficionado?.
No olvidemos que el aficionado debe defender su condición de espectador en un espectaculo singular y bello, que juega con la emoción y sentimiento de un toro con casta e íntegro, frente a la lidia y destreza de un profesional, y que sin esos elementos el espectáculo perdería su sentido..y sensibilidad. Y a la prueba me remito.
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