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domingo, 29 de abril de 2012

«El Capea» en Almería: «Cuando uno deja el toreo siente una soledad tremenda»

Informa el Diario de Almería, de manos de Benjamín Hernández Montanari, que «PEDRO Gutiérrez Moya El Niño de la Capea emocionó a una auditorio, el del Aula Taurina en su segunda sesión, que se entregó a la sinceridad e inteligencia de quién ha sido un figurón del toreo y una referencia imprescindible en la evolución del dominio del toro. Presentado por el rector Pedro Molina y muy bien dirigido en la charla por el periodista taurino Laureano Fernández, gracias a su profundo conocimiento del mundo del toro, El Niño de la Capea abrió en toda su extensión posible su alma para dar una profunda lección de lo que ha significado su vida como torero gracias a una verbo fácil y lúcido como pocos llevando a altísima cota su legado. 
 El colofón fue definir el toreo como "la búsqueda del interior a cualquier precio. Primero es una meta económica. Luego el toreo se busca solo cuando el toro te está enseñando tus limitaciones y surge una lucha interior por no darte por vencido. Al final siempre vence el toro pero durante el transcurso de unos años, en la inquietud de uno en esa búsqueda, se intenta ir contra el toro por lo que quiere sacar de ti yendo del miedo a la valentía y del frío vulgar al sentido artista, en plena comunicación con él enseñándote tus carencias luchando contra ellas. Y cuando uno deja de buscarlas es cuando se le da la razón al toro. Y ese es el momento de pensar en irse. Al final triunfa el toro" Comenzó a modo de introducción afirmando que "para entender mi toreo hay que entender mi carácter, de una fuerza interior muy poco manifiesta de cara a la galería, cuyo origen viene de niño donde todo me olía a desesperación siendo el único camino para salir de aquella marginación social y económica que estábamos viviendo el querer ser torero" Y de esta manera empezó en la Escuela taurina "La Capea" que era muy sui géneris pues "no había profesores por lo que éramos todos autodidactas. Sin formas ni estilo, aunque sí con una intuición que me llevaba simplemente a no dejarme vencer por la desazón ni por el miedo. 
Primera época con muchas críticas en cuanto a mi forma y estilo, aunque con la única obsesión de quitarme el hambre. Una vez que la superé me di cuenta que había una inquietud artística y que me estaba enamorando del toro de tal manera que tenía que serle fiel primero a mis sentimientos, con inquietud para aprender y disfrutar siempre con ganas de superación. Haber llegado al reconocimiento de que Capea era Capea sin posibilidad de comparar con otro torero al conseguir ser yo mismo, poderme realizar como torero y poder dar a mi familia un bienestar que hasta ese momento no tenía manteniendo mi sencillez genética y al mismo tiempo mantener un sueño en la cabeza que era el de ser ganadero es lo que me hace sentirme orgulloso de mi carrera". Un recorrido pormenorizado en fechas y anécdotas, imposibles de resumir, de la mano de Laureano Fernández elevaron a magistral la clase planteada. Los inicios, la alternativa, los primeros trajes, los paseíllos de fuertes apuestas, los hombres que apostaron por él, la opinión pública, la feroz crítica, los momentos de la transición democrática que tanto convulsionaron al mundo del toro, los liderazgos, las ilusiones, los éxitos y los fracasos, el mando de los públicos, las grandes faenas, las cornadas, el primer dinero y la primera lavadora para su madre, de las motivaciones, de la ilusión, de la inteligencia, de los sentimientos, de la lucha, de las ingratitudes y satisfacciones, de su idilio con América, de los toros célebres, de los despachos, de las dudas eternas frente al toro, de los rabos e indultos, de las habilidades con los trastos, del apoyo de su mujer y de los toros que merecieron toda una carrera concatenaron pinceladas que dieron lugar a una obra como pocas. Y no faltaron palabras de reivindicación ya que con firmeza dijo que "si algo han demostrado los toros es que forman parte de la cultura de este país, que es una filosofía de vida única y genuinamente española y, además, a mi me parece, que es lo único que es verdaderamente libre. Tan libre que si me quiero morir me muero con un toro. Libertad que debe ser compartida con los aficionados". 
 De su inteligencia reconocida puntualiza que "mis mañas son el toro, no sé si eso es inteligente o no, pero siempre me ha entusiasmado como animal. Me maravilla y cuanto más lo conozco, más misterioso me parece. El conocimiento de su comportamiento y sus movimientos siempre me ha entusiasmado y por eso he sido de los que más toros he aprovechado. Es un animal evolutivo y por eso nunca va a ser igual y hay que aprenderle. No he conseguido disfrute mayor en mi vida que cuando estas asustado y crees que no es posible y que no eres capaz, cuando un toro sale a afligirte y a enseñarte tus carencias, y de todo eso sale el sentimiento de disfrutar. Del miedo surge el valor y de ahí el gozo por torear y por eso los toreros nos emocionamos con el toro". Dijo sentirse vacío después de haber dejado de torear porque cuando uno deja el toreo siente una soledad tremenda "porque ya no te emocionas y no tienes nada que jugarte. Y cuando uno vive siempre en el filo de la navaja, cuando el motor de tu vida ha sido el riesgo, cortarlo de golpe el vacio es muy grande. Y los recuerdos no son buenos porque sufro cuando recuerdo porque ya no puedo crecer como torero. A mí lo que me gustaría realmente es seguir toreando. Pero como no puedo, sufro. Se siente una soledad muy grande. Y no me suple esto el que mi hijo sea torero ya que es distinto porque no es el mismo miedo. Yo veo la emoción de mi hijo y me emociono con su emoción, si aprende o retrocede, pero no puedo sentir porque no estoy dentro de él. Esa carencia solo lo sabe y siente él. Es algo muy íntimo que los demás solo lo podemos intuir pero nunca sentirlo porque es privativo del que lo hace en cada momento. Y la ganadería es un refugio en la búsqueda del toro que desde que empiezas a torear sueñas con ese toro idealizado en la faena que jamás has hecho. Y en eso estoy, en buscar ese toro que jamás he toreado". Profundos pensamientos que llenaron de intensos aplausos el salón de actos de Cajamar en esta ocasión con una asistencia más notable que la anterior sesión.»

Foto: Diario de Almería
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