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domingo, 29 de abril de 2012

Última de feria en Sevilla: Miurada clásica para un epílogo

Rafaelillo dio la única vuelta
al ruedo de la tarde
Cerraba la feria taurina de Sevilla con la tradicional corrida de Miura. Esta feria que concluye sin más pena que gloria, y con un torero rotundamente triunfador, y con varias toreros tocados que no hundidos. Habrá que hacer valoraciones de una feria pobre de contenido y de fondo, y tomar razón de algunas personas responsables que determinados actos han sido culpables por tomar decisiones injustas y arbitrarias que solamente han perjudicado al aficionado. Vendrán los números....y las cifras no deben ser buenas, a pesar que esta tarde se ha visto algo más de media plaza en los tendidos.
De los todos de Miura, decir que fue un encierro marca de la casa, con algún toro noble que se dejo (5º), siendo todos los demás flojitos y sin clase para embestir. Les ha faltado raza.
José Luís Moreno sorteó un primer toro flojo, que desarrolló nobleza pero que no tuvo el fondo suficiente para embestir. Para embestir.....como lo hace un Miura....claro está. Faena digna para un torero que no está acostumbrado a lidiar este tipo de corridas, y que tras matar de una estocada casi entera se le ovacionó desde el tercio. Con el cuarto de la tarde, un toro grande y que recibió un puyazo fuerte en el caballo, estuvo por encima del animal que desarrolló mucho sentido en la muleta. No estuvo a gusto y tras una voltereta espeluznante, la lidia buscaba su epílogo rápidamente. Entrando a matar recibió otra impresionante voltereta, y sorprendentemente todo quedó en un susto sin consecuencias. Tras despachar al toro fue recompensado con el cariño de la afición con una calurosa ovación. 
Rafaelillo, pechó con un noble toro pero debil de manos. En el caballo sangró mucho, debido a un fuerte puyazo. En la muleta llegó el de Miura con una debilidad extrema, y la faena no tuvo intensidad. Porfión y digno sin aportar algo destacable. Con el quinto, recibió de dos largas cambiadas al toro, y lanceó con firmeza a la verónica y con cierto gusto al noble toro de Miura. Se le cuidó en el caballo donde apretó un poco. Ya en el último tercio, el toro no perdió esa nobleza y en una faena bien estructurada, con series muy entonadas con el pitón derecho, demostró el torero murciano su templanza y sabor en la ejecución de los muletazos. Los pases de la firma, tuvieron sabor. Faena muy profesional que si no fuera por la espada, hubiera cortado una meritoria oreja. Un toro que se le ovacionó con fuerza cuando iba camino del desalladero y al torero se le reconoció su labor con una vuelta al ruedo. 
Serafín Marín lidió un sobrero de Conde de la Maza, - incitado especial en los sobreros de Sevilla - de bonitas hechuras, pero de ideas muy malas. Manseó de salida, y hasta que le presentó el capote la incertidumbre fue grande. Se le picó mucho y el toro sangró en abundancia, y ese detalle puede explicar también su desarrollo posterior. Para colmo salió una especie de espontaneo que solamente portaba como engaño una chaqueta de un chandal o jersey. Marín con ese toro tiró de oficio, y lo mejor fueron dos series muy mandonas toreando al natural, que fueron muy aplaudidas. Faena meritoría del torero catalan. 
Con el último que cerraba la Feria de Abril, un toro bajo de raza, y que se le pegó fuerte en el caballo, Marín estuvo voluntarioso, pero la faena no cogió el vuelo deseado ante la poca transmisión y casta del animal, que en vez de embestir topaba, y echaba la cara alta en los engaños, y así era muy dificil que aquello cogiera altura.
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