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viernes, 6 de julio de 2012

Novillada de promoción en Sevilla: Dos novillos al corral...y una oreja para Alejandro Pavón.

Primera novillada de promoción en la Maestranza con afluencia de publico en el sol, y escasa presencia de abonados en la sombra. No llegaba a media plaza la entrada de esta primera novillada. Lo que me gusta es que la chavaleria sevillana acude con amigos y familia a presenciar la savia nueva del toreo.
Se ha lidiado una novillada de Guardiola, con algun novillo serio de presentación que en términos generales ha tenido motor y transmisión, y que la bisoñez de la novillería, y la falta de rodaje ha puesto a prueba a los tres actuantes.
Sergio Paez, de Ronda, ha sorteado un primer novillo que salió con muchos pies y que no le dio motivo para soltarse con el capote. En la muleta. faena discreta con algunos momentos buenos con la derecha. Con la espada muy mal.
Con el cuarto de la noche, un animal aspero que se defendía, el novillero estuvo voluntarioso, destacando dos series con la mano izquierda, pero sin el ajuste deseado. Silenciada su labor.
Alejandro Pavón, de la Escuela de Sevilla-Amate, se gustó con el capote y tuvo momentos de estética. Con la muleta templó con la derecha y mandó con la izquierda. Novillo noble con poca fuerza pero que dejó sentir el toreo a Pavón. Tras una estocada fue premiado com una oreja.
El quinto fue otro novillo, el mas grande de la corrida, con carita de toro, y con unas ideas nada agradables. Una mala lidia. y un tercio de banderillas infumable, provocó que el torero mostrase sus carencias en la suerte de matar, y le sonasen los tres avisos. Para otra vez aprenderá.
Alejandro Jiménez demostró valor y firmeza. Se fue a portagayola y lanceó de forma animada al animal. Éste tuvo motor en la muleta. Muchos pases, algo embarullado, pero siempre con mucha disposición. Tras un desarme la faena perdio intensidad, y tras varios intentos para matar, y una mala planificaciom para prepararle la muerte, al chaval le sonaron los tres avisos.
Con el último de la noche, Jiménez volvió a plantear la misma receta que en el anterior, aunque en este estuvo más templado. Lo recibió a portagayola. con la muleta estuvo entonado y animoso y con la misma voluntad y firmeza. Más relajado con la mano diestra, tuvo momentos de gran plasticidad cuando se colocaba y se ponía en su sitio. tras un pinchazo. y dos estocadas se le pidio con fuerza por sus paisanos una oreja que justamente no se le concedio.

Foto: Perez@larcon

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